domingo, 21 de febrero de 2010

SIETE Y MIL POEMAS MUERTOS



Y fue el primero. No el dueño de casa, soledoso, que tomaba ralo café en medio de la oquedad de la sala, sino el invitado que estuvo muerto. El primero que trajo tierra, también muerta.
______________________________    Flor, también muerta.
___________________________    Madera, también muerta.
El bosque, las aves, el cielo.
El carpintero en el subsuelo calzándose el propio ataúd.

Fue él quien convenció al segundo. Quien vino escoltado de insectos que arrastraban consonantes y vocales. Quien cargaba en los bolsillos cigarrillos sueltos, sangre de ron y un bolero de hematomas:
la puta canción del barrio.

Y convenció al tercero. Interlocutor de las sombras. Traductor de animales degollados, chirriantes como campanas dentro de una cámara de gas. La misma tecla irritante trajo un corderillo desatado de la niebla
- ¡Tiniebla! ¡Tiniebla!-
Cantaba el corderillo sobre la lengua del sol.

Incitó al cuarto, quien se rasca la muleta.
Vive lleno de amuletos en el cuello y plumas de cuervo que cantan como jilguero muerto en el medroso huerto donde la muchacha está húmeda de ajenjo.

El quinto. El sexto. El séptimo… Y continúa el inventario como la máquina para imprimir poemas, nomenclaturas de azufre, fotografías de poetas muertos: palabras de color y sabor a hueso.
¡Todo un áfrica!
Una hostilación de hormigas y gusanos que raptan uña, pelo y pellejo.
Los intestinos, las entrañas son un concurrido bar de artrópodos.
Y todo el tiempo es rebanado minuciosamente con un bisturí larcoherrera…

Profesionalmente, la armadura del corazón goteaba ángeles y serafines del país en duelo donde las escaleras son un invento de la más sofisticada ciencia.

Y poco a poco el corazón (que siempre será el corazón de un caballo en mil galopes), a pesar de la tierra-flor-madera muerta irá derramando tinta, ron o negreando la noche en un ralo café cuando el insomnio es relativamente igual a Dios.

3 comentarios:

  1. , ron o negreando la noche en un ralo café cuando el insomnio es relativamente igual a Dios.




    que machito ese cierre.
    !

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