jueves 19 de noviembre de 2009

JUEGO DE CIEGOS


Jugando el juego de los ciegos
busco tu espalda como en la noche al cielo,
yo no sé lo que buscas cuando escapas
sujeta al motor de la locura
poseyendo tu horizonte el reposo de la luna.
He de adivinar lo que tus delgados dedos
trazan en el viento persiguiendo la lujuria: el eden,
el camino de manzanas y serpientes derramadas.
Presiento el sudor que inunda cada surco de tu cuerpo,
el aliento de la lluvia en la hendidura a lo salvaje
de mis dedos que resbalan por la orilla húmeda
hasta la tecla irisoria del gemido
hasta el caos que desnuda esta noche en manzanas mordidas
y gusanos que refluyen en la arborescencia
donde una maratón de serpientes palidece
despues de ocultar sus huevos bajo el espejo
que posee el tiempo y el espacio
de esta tarde real-mente autoexiliados
en el complicado teorema de los cuerpos equivalentes
a cada chorro de nuestras almas,
si es verdad que nuestras almas permanecen
en el parapeto del ilusorio encuentro
observando como construyo en el horizonte negro
una ciudad de naipes sobre el borde
desde tu axila hasta tu pequeño dedo.

miércoles 28 de octubre de 2009

CANTO DE LOS NAUFRAGOS




La nueva guarida del mar está en tu sexo.
Mi lengua la
barca azul boga
borracha en la corriente.
Soy el navegante inesperado
Canto el eco de los náufragos en
la isla ajena flotando sobre el vino.
Tú bailas desnuda como
una mantarraya debajo de mi cuerpo.
Yo respiro bajo el mar como
hundido barco piel de algas
que en la noche es chasquido de
dos estrellas que se besan.
Yo no sé si son gemidos
el sonido de las olas que despiertan a la luna
Y sentir tus uñas soterradas en mi piel de navegante
como el corazón de los amantes en
el filo de las rocas bajo el agua

martes 29 de septiembre de 2009

RELIEVE DE UNOS PICOS Y UNAS ALAS



Camino rondas de la medianoche. El pasillo de los ecos desesperados me abruma, claman en la angustiosa canción de las cañerías, en la puerta desolada y en el vaivén taciturno de las voces callejeras. El sol cuajado aguarda como el guardián de los perros.
Y las aves que se estrellan en la ventana
-N o_ e s t i r e s_ l a _s o g a- parecen decir…
El aire frío penetra y acalambra mi estómago. El nudo ajusta una caricia desdeñosa sobre mi piel. El nudo: cosmos del filtrante tiempo de la muerte en mi cuello y de las aves sin plumas decapitadas ya sobre la mesa. Y gota a gota, litros de sangre, huellas: resaltan en sórdido y rojizo albor de escalofrío.

- ¿E x i s t e_ e l _p a r a í s o?-

- N o – Dicen:

-N o_ e s t i r e s_ l a _s o g a,_
n o_ i n c u r s i o n e s _
e n_ l a_ p e r p e n d i c u l a r i d a d
d e _l a_ s o g a_ y_ e l_ c i e l o,
n o_ d e s_ t u_ m a s a,
t u_ v o l u m e n,
t u_ t i e m p o…-

Y una piedra rompió la frase como los vidrios de la casa antigua o el débil esqueleto de las aves.

Ahora siéntate invierno. Sírvete de mis huesos, sírvete de mí que hasta mi propio perro hunde los colmillos hasta dejarme en oquedad. Entonces su aullido traicionero irrumpe como el viento en las grietas de la noche invierno invierno
i n v i e r N O

- ¿A ú n_ m u e v e n_ l a s_ a l a s_
l a s_ a v e s_ d e c a p i t a d a s_ e n_ l o s_ p l a t o s _
s o b r e_ l a _m e s a?-

Movimiento desincronizado de la cortina. Los papelitos peregrinan alrededor de mis pies. Un rostro rebelde e inesperado se asoma e insiste:

- N o_ e s t i r e s_ l a_ s o g a…

¿Los muertos piensan en la muerte? Anoto esto sobre la mesa cerca del ala izquierda de un ave decapitada y no estoy seguro. Apago la luz… la enciendo. En relieve: los intensos visos de la noche alargan sus ramas y acarician tímidamente la ventana. Los vidrios se empañan y es por mí…

-N o_ e s t i r e s_ l a _s o g a,
n o_ d e s_ u n_ g r a m o_ d e_ p i e l,
n i_ u ñ a
o_ p e l o.

No estires la soga a las 3 en punto de este insomnio donde los sueños son aves invisibles sobre la penumbra de los cuerpos desorbitados ante el estribillo enfermo del desequilibrado y narcótico universo.

La realidad está en el revés de mis ropajes pero ahora estoy desnudo y tengo hambre, mucha hambre. Es bueno tener hambre cuando las aves se estrellan a cada rato en la ventana, cuando uno se conmueve y desata la soga del cielo, siente al invierno derretirse como el cuerpo de un animal descomponiéndose irremediablemente sobre la acera, escucha el ladrido de un perro, siente el cajón que se cierra ocultando la soga, los pasos solitarios en rondas de la madrugada y en relieve: unos picos unas alas que pululan sobre el cielo inmóvil…

Ah… me pregunto si algún día dejarán de suicidarse en mi ventana.



viernes 11 de septiembre de 2009

FRAGOR VIOLÁCEO




No se puede dejar de bailar
la misma canción esta noche
Girar miles de veces a la fuerza del vinilo
y volver con tu rostro que penetra cada giro
el diámetro del mundo que resume esta orgía
donde al fin tus manos retoman la jornada de amar
los enternecidos y rojizos pasos de la luna
que llegan hasta donde empiezan
nuestros cálidos cuerpos.

Jugar nuestros ojos a olvidarse
jugar que se ven
se enamoran
se abrazan
Por vez primera mirarnos mutuamente en los espejos
donde ayer nos odiamos tanto de estar tan distantes
entonces otro giro deja tus cabellos
danzando sobre tus ojos que se ocultan
y se asoman como niñas de terciopelo marrón

Yo adoro la guerra de tus uñas en mi cuerpo,
las frutas que ruedan por la pendiente dibujando tus senos,
los caballos que penetran en cada movimiento,
en cada fibra dejas húmedo e irreversible tránsito
de salvaje fragor violáceo

¡Oh, plácida sombra!
pinta el estremecido vuelo de este invierno
que ha dejado su capa caer sobre la mojada acera negra
muy lejos de nuestra estrella

La canción no termina
cuando las velas se extinguen,
a oscuras podriamos vivir
encarcelados en un sólo tiempo,
en un mismo vaiven de olas pacifistas
que de pronto la tormenta precipita
y hundir y escarbar la playa
en el mismo reloj de arena
donde la orilla siempre guarda
el unico y solitario amor
de todas las noches

sábado 15 de agosto de 2009

LACIUDAD

La celda con escaleras negras
clavadas bajo el cielo gris.
Yo aún voy por la primera escala

por el peldaño oscuro que multiplica
escalón por escalón.


Llegar al último piso
es sorprender al abismo
con la boca abierta:
____________________¡Hambrienta!
Enmudecer viendo la puerta cerrada
que no da tregua
da ganas de dejar volar palabras-murciélago
de mi lengua.
Y lidiar con el humo
con la ciudad
con el cielo preñado de sótanos
donde jugamos
a vivir

lunes 13 de julio de 2009

TRECE ALFILERES






Ha muerto.
el sastre ha muerto
Nadie sabe cómo ni desde cuando
lleva trece alfileres clavados en el corazón.
Viudo
hinconado
desarmaba los vestidos de su difunta esposa
observaba por la ventana,
tomaba café y los volvía armar.

Braulio había dejado de llorar pero no su oficio:
la aguja que hería y el hilo que ahorcaba,
puntada tras puntada
maquina en los vestidos donde un día hubo hombros
que mordió, que lloró,
donde un día soñó con el sosiego del vientre a mediodía virgen,
donde un día beso suaves senos de aurora,
vagina de terciopelo y galopante corazón
-¿y el dorso extenso que su lengua conquistó
de lunar a duna y de duna a lunar?
No hay más rostros sonriendo en la amanecida del espejo
ni un grito, sólo el silencio y el instrumento de aire triste,
el caminante solitario del saxo desde el vitriolo nocturno,
urgente medianoche
y soledad…

Trece alfileres en su interior
y un hilo negro empapado de sangre
unía ventrículos, arterias,
cruzaba con ojos cerrados la hendidura de un anillo de bodas
y un abismo

Ya hace unos meses había caído en cama y no estaba convencido.

No fue ya un hilo negro sino uno gris
que ataba las articulaciones y los nervios,
él dejaba caer las tazas y le templaban los pies.
Con hilo blanco después ahorcaba los cartílagos,
columpiaba los huesos y en las costillas una telaraña
atrapaba la luz.
El hilo marrón amarraba el insomnio y la madrugada,
las ojeras flotaban en el café.
El hilo lila recorría los intestinos, el estomago, los pulmones,
los caminos del hambre y el paso taciturno del aire
desde el pecho a la garganta,
garraspera y tos,
garraspera voz hasta dejar puntillas atadas en la lengua,
unas sobresalidas en la nariz
y otras que abrazaban botones rojos que tapiaban las orejas
y los ojos de caramelo carbón…

Y no, vaya que no estaba convencido,
el pobre viejo desahuciado dejaba correr el hilo del dolor
por las neuronas hasta su cerebro,
aquí era donde él se detenía ha pensar en todos los recuerdos,
entonces era el hilo azul que lo salvaba
lo tomaba de la mano cuando estaba apunto de caer,
el hilo azul que brotaba desde su cráneo,
por eso tenia la cabellera azul cuando anoche lo encontraron,
la cabellera azul atada a la almohada como una barca al muelle,
como la almohada atada a los sueños,
como los sueños atados a Benita,
a la muerte y a los trece alfileres clavados
en el corazón.

sábado 4 de julio de 2009

MEDIANOCHE



Son mis dedos
no te preocupes
son ellos y está a luz de vela
en las alcobas de tu cuerpo
son ellos
mis dedos ebrios
no tengas miedo y baila conmigo
esa canción que te gusta tanto
tararear en la ducha.

Tu blusa despliega las alas y vuela en los instintos,
sede tu brasier sede
sede al placer sede.
Tu piel blanca, tus senos, seden.
Tus senos y mis dedos seden.
Tus senos y mis labios seden.
Tus senos, mis dedos, mis labios seden.
Tus pezones de pie aplauden al placer, al amor,
que bajan como agua cristalina
entonces gimes como si la música de la noche
derramara una copa de vino en nuestros sexos
y así con todo el universo disuelto en un simple parpadear
resultamos desnudos en pleno zócalo infernal
como los amantes vagabundos
que encienden la basura y se abrigan,
no tiritan mas,
ni nosotros,
ni todos juntos
en un orgía apartada del mundo.

No hay nada más
que las velas encendidas y nosotros
en una colisión de espasmos, de vértigo,
de cataratas boca arriba
......................boca abajo
de bolitas de arena que ruedan por nuestra carne hasta ser planetas
con callejones sin sentido ni tiempo,
por nuestra carne que lucha con el fuego de las velas que
gota
a
gota
adoran suicidarse en tu cuerpo…

No hay nada más que nuestros cuerpos

repartiéndose el espíritu y la locura
de incendiar todos los bosques de inocencia.

Entonces la cama no es sino tu y yo
con los dedos que van de sur a norte,
habitándolo todo
sufriendo de la manera más dulce,
gimiendo a coro de precipicio,
ambos luchando arriba
.............................abajo
b
a
j
o
la sabana
sobre el mar
donde la música es solo un susurro
del viento desbocado.


Las aves trinan y sin querer las espantamos
con las sombras que luchan aparte
en la media luz que obviamos.


Las patas de la cama tocan tambores de una tribu africana
y nosotros danzamos alrededor de una erótica palabra,
danzamos y no esperamos ver al sol
ni la lluvia
ni la luna
ni la luna llena preñada de nosotros revolcándonos

en un libre e intenso suspirar
de llama viva…

Estamos abrazados
hechos a suerte de agua
en una tetera que silva corazones pegados
como plástico o plastilina roja
“made in medianoche de nosotros”
que nos hace mutantes de carbón enardecido
que se aman a suerte de aire y mar
enfrascados en una botella que amasera
a la más hermosa noche.

Tu miedo pasa como una brisa.
Tus gestos de mujer perdida.
Tu voz que me pronuncia
suavemente
calidamente
intensamente
¡Intensa intensidad de movimientos!
movimientos que matan
galopándonos

¡Oh movimientos!
vaivén oceánico de orgasmos

¡Oh velocidad!
dulce motor de éxtasis

¡Oh violencia de alborada!
tu cuerpo es mío

¡Oh clímax!
bella muerte
Muero,
bella muerte
morimos tanto,
tanto bella muerte
que mis pequeños seres insaciables
viajan en tu vientre
mujer
mujer amante
mujer mía
no hay nada más que despertar
y tener las mismas ansias de escribir lo mismo
sobre tu recién nacido
cuerpo…