
Jugando el juego de los ciegos
busco tu espalda como en la noche al cielo,
yo no sé lo que buscas cuando escapas
sujeta al motor de la locura
poseyendo tu horizonte el reposo de la luna.
He de adivinar lo que tus delgados dedos
trazan en el viento persiguiendo la lujuria: el eden,
el camino de manzanas y serpientes derramadas.
Presiento el sudor que inunda cada surco de tu cuerpo,
el aliento de la lluvia en la hendidura a lo salvaje
de mis dedos que resbalan por la orilla húmeda
hasta la tecla irisoria del gemido
hasta el caos que desnuda esta noche en manzanas mordidas
y gusanos que refluyen en la arborescencia
donde una maratón de serpientes palidece
despues de ocultar sus huevos bajo el espejo
que posee el tiempo y el espacio
de esta tarde real-mente autoexiliados
en el complicado teorema de los cuerpos equivalentes
a cada chorro de nuestras almas,
si es verdad que nuestras almas permanecen
en el parapeto del ilusorio encuentro
observando como construyo en el horizonte negro
una ciudad de naipes sobre el borde
desde tu axila hasta tu pequeño dedo.
busco tu espalda como en la noche al cielo,
yo no sé lo que buscas cuando escapas
sujeta al motor de la locura
poseyendo tu horizonte el reposo de la luna.
He de adivinar lo que tus delgados dedos
trazan en el viento persiguiendo la lujuria: el eden,
el camino de manzanas y serpientes derramadas.
Presiento el sudor que inunda cada surco de tu cuerpo,
el aliento de la lluvia en la hendidura a lo salvaje
de mis dedos que resbalan por la orilla húmeda
hasta la tecla irisoria del gemido
hasta el caos que desnuda esta noche en manzanas mordidas
y gusanos que refluyen en la arborescencia
donde una maratón de serpientes palidece
despues de ocultar sus huevos bajo el espejo
que posee el tiempo y el espacio
de esta tarde real-mente autoexiliados
en el complicado teorema de los cuerpos equivalentes
a cada chorro de nuestras almas,
si es verdad que nuestras almas permanecen
en el parapeto del ilusorio encuentro
observando como construyo en el horizonte negro
una ciudad de naipes sobre el borde
desde tu axila hasta tu pequeño dedo.






